Artículo publicado en la Tribuna de Ciudad Real.
"La compañía albaceteña sube al escenario del Corral de Comedias la comedia 'Entre bobos anda el juego', ambientada en los locos años veinte y con Jorge Kent como gran protagonista."
Escrito por M. sierra / Almagro
En los locos años veinte, en un balneario de aguas medicinales «muy aptas para la fecundación», sitúa la compañía Cachivaches el texto de Francisco Rojas Zorrilla, Entre bobos anda el juego. Y lo hace con tanto mimo y detalle que la versión, en el cambio, no pierde su esencia y gana en comicidad.
El Corral echaba a andar en esta trigésimo cuarta edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro con una compañía local, mejor dicho regional, Teatro Cachivaches, que acudía a la muestra con el montaje ganador del premio Castilla-La Mancha de artes escénicas. Su propuesta, una comedia de figurón que gira en torno a un ambicioso, feo y mezquino, Don Lucas, cuyo único atractivo es el dinero. Un atractivo que no sirve de mucho para enamorar a una joven Isabel que ya tiene entregado su corazón a don Pedro, quien, curiosamente, y para enredar más la historia, es primo de don Lucas y el encargado de llevar a la bella dama hasta el balneario donde se desarrollará el grueso de esta historia.
Ernesto Filardi firma esta adaptación que dirige Antonio Malonda con ingenio y un guiño al cine clásico, en una apuesta que sabe a viejo teatro, ese de movimientos exagerados con los que los actores buscan constantemente la complicidad del público, a escasos pasos de la sobreactuación, pero sin traspasar sus límites. A viejo teatro, pero no a rancio.
En este marco, Malonda encuentra un magnífico aliado en Jorge Kent, que en su papel de don Lucas, lleva todo el peso de la obra, generando algunos de los momentos más cómicos del montaje, entre ellos el duelo entre don Lucas y don Antonio (José María López Ariza), que parece salido de una película de Charles Chaplin.
También en la línea del cine clásico parece escudarse Malonda para resolver otros momentos de la obra, que también destacan por su originalidad. Así, Cachivaches sustituye el viaje en coche de caballos que tiene lugar en el texto entre Madrid y Toledo, por un viaje en coche que recuerda a las carreras de los autos locos, más apropiado para el ambiente elegido.
Acompañan a Kent sobre el escenario una solterona y divertida doña Alfonsa (Cleofé Alcañiz); la pareja de enamorados, excusa de toda la trama, don Pedro (Carlos Rodríguez) y doña Isabel (Raquel Camacho); un tercer y pedante enamorado, que ayudará a embrollar más la historia, don Luis (Juan Cuevas); y una pareja de criados, que son los que realmente dan la réplica sobre el escenario a las ocurrencias y exigencias de don Lucas, Andrea (Lorena Benito) y Cabellera (José Luis Reino).
En beneficio del desarrollo de la trama, la escenografía de Esmeralda Díaz, que se sirve de cuatro elementos básicos, una puerta, una barandilla, una butaca y dos taburetes para recrear los cuatro escenarios en los que transcurre la historia. Todo tiene su sitio y función, no sobra nada, ni falta nada. Aunque tal vez el mayor acierto de Díaz sea el haber aprovechado las posibilidades que, además, ofrecía al montaje el escenario del Corral de Comedias para su presentación en el festival.
El vestuario, de Silvia García Bravo, también merece un reconocimiento, especialmente los trajes de don Lucas, su hermana doña Alfonsa y don Luis.
Por último, pero no por ello menos importante, citar la banda sonora que acompaña a los actores a lo largo de los más de 90 minutos que dura el montaje, compuesta por Julio Guillen y cuyo principal objetivo es recordar al espectador que el espectáculo transcurre en los locos años veinte.
Publicado en http://www.latribunadeciudadreal.es
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